En ocasiones, las grandes historias comienzan con una conversación, una idea o un sueño compartido. Hace tres décadas, Fernando Cardona y Javier Ortiz decidieron emprender un camino que transformaría la vida de cientos de niños y jóvenes de San Antonio de Prado. Lo que en un principio surgió como un proyecto académico terminó convirtiéndose en uno de los procesos deportivos más importantes del territorio.
Era 1996 y el fútbol en el corregimiento todavía se desarrollaba de manera limitada. Gracias al respaldo de Mario Toro, quien representaba al Instituto de Deportes y Recreación de Medellín (INDER), ambos jóvenes encontraron la oportunidad de comenzar a construir el proyecto en el Polideportivo de San Antonio de Prado.
Por aquellos días, Fernando y Javier cursaban sus primeros semestres universitarios y debían presentar un proyecto como parte de sus actividades académicas. Sin imaginarlo, aquella iniciativa se convertiría en el punto de partida de un sueño que continúa vigente treinta años después.
Los primeros entrenamientos reunieron a niños de diferentes edades, desde los cinco hasta los trece años. La falta de recursos, las dificultades climáticas y las precarias condiciones de la cancha no fueron suficientes para detener el entusiasmo de quienes estaban convencidos de que el deporte podía convertirse en un motor de transformación social.
En sus inicios, la institución recibió el nombre de Escuela Integral de Fútbol San Antonio de Prado. Posteriormente, el crecimiento del proyecto llevó a sus fundadores a consolidar una estructura organizativa más sólida, establecer categorías y fortalecer el proceso formativo que hoy identifica a Prado FC.
La decisión de establecer un aporte económico permitió dar estabilidad al proyecto y garantizar la continuidad de las actividades. Poco a poco, la iniciativa comenzó a crecer y a consolidar una identidad propia basada en el esfuerzo, la disciplina y el sentido de pertenencia.
Treinta años después, el legado de Fernando Cardona y Javier Ortiz sigue vigente en cada entrenamiento, en cada partido y en cada generación que ha encontrado en el fútbol una oportunidad para aprender, crecer y construir un proyecto de vida.
Desde Megafoniando continuamos visibilizando aquellas historias que demuestran cómo el deporte puede convertirse en una herramienta para fortalecer el tejido social y promover nuevas oportunidades en la ciudad y nuestros territorios.
